Clínica Villalaín. Niña preparándose para un tratamiento con sellantes de fosas y fisuras

SELLADORES DE FOSAS Y FISURAS EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

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Selladores de fosas y fisuras en niños y adolescentes.  Clínica dental en Avilés.

La caries sigue siendo la afectación bucodental más frecuente. Según la Organización Mundial de la Salud, su incidencia en la población mundial es mayor a un 90% y entre el 60 y el 90% de los niños tienen o han tenido caries alguna vez en su vida. En concreto, las caries localizadas en las fosas y fisuras, representan entre el 80 y el 90% de todas según la Sociedad Española de Odontopediatría, las caries que afectan a los dientes posteriores y el 44% en los dientes de leche.

¿Qué es un sellador?

Un sellador es una combinación de productos químicos en un material que se une micromecánicamente a la superficie masticatoria del diente, sobre el esmalte de los surcos y fisuras de los molares. Básicamente, los selladores actúan a modo de barrera protectora, aislando dicha superficie del medio oral. De esta forma, evitan que penetren las bacterias cariogénicas y restos orgánicos en estas depresiones tan vulnerables a las caries. Además, facilitan la correcta higiene.

La literatura científica reconoce que, mientras permanezcan intactos, son un método efectivo para la prevención de este tipo de caries en niños y adolescentes. Según la Sociedad Americana de Odontología pediátrica, su colocación ha mostrado una reducción de la incidencia de caries del 86% después de un año y del 58% a los 4 años.

¿Los selladores son recomendables?

La bibliografía recomienda la colocación de los sellados en dientes permanentes tras su completa erupción, a partir de los seis años de edad aproximadamente y sobre los 12 años. Esto es así debido a que a estas edades erupcionan los dos molares permanentes. Sin embargo, no se colocan por sistema en todos los pacientes. Se realiza una valoración individualizada sobre el nivel de riesgo a padecer caries teniendo en cuenta ciertos indicadores y determinados factores.

Por otro lado, conviene tener en cuenta que su colocación no sería suficiente para controlar el riesgo de caries del paciente. Se necesitaría complementar esta mediada preventiva con el refuerzo de las técnicas de higiene oral, aplicación de flúor y control de dieta, entre otros. Tras su colocación, deben ser revisados periódicamente para asegurar su efectividad. El control es fundamental pues mantenerlos en boca en mal estado podría incrementar el riesgo de caries.

Artículo creado por la DRA. PATRICIA PÉREZ